
Por L.N. Ana Sofía Peralta Ponce N.C.
Se acerca el 14 de Febrero Día de San Valentín, desde que comienza el mes vemos en los aparadores de las tiendas y en los anuncios de la televisión (entre miles de lugares más) corazones, flores y regalos; se nos ofrecen muchos productos desde los detalles más sencillos como: chocolates, brownies, arreglos florales, hasta los más caros como anillos, collares, algunas prendas de ropa etc… Todos queremos tener a un ser amado (que de preferencia no sea familiar) con quien pasar este día lleno de “AMOR”, pero alguna vez te has preguntado qué pasa en nuestro cuerpo cuando sentimos o creemos sentir amor….
Algunas corrientes psicológicas han llegado a la conclusión después de sus investigaciones de que cada persona crea en su mente un mapa que describe las características de su futura pareja, estas características son tomadas de diferentes personas como familiares, amigos o simplemente alguien que haya dejado alguna “huella” en la vida de esa persona. Se dice que este mapa se crea entre los 5 y los 8 años de edad.
Cuando un día vamos caminando por la calle, o estamos en una reunión social y de repente aparece una persona que cumple con la mayoría de estas características, se desencadenan una serie de reacciones químicas y descargas eléctricas en nuestro cuerpo. Los primeros neurotransmisores que se activan son la adrenalina y noradrenalina (producidos por las glándulas suprarrenales de los riñones) y entonces comenzamos a sentir el corazón acelerado y por qué no hasta lo escuchamos, poco a poco nuestro sistema nervioso autónomo transmite al resto de nuestro cuerpo a través de los nervios ese sentimiento o impulso de “amor” nuestra temperatura corporal aumenta como si tuviéramos fiebre, nos ponemos rojos y comenzamos a sudar. Todo el cuerpo está en alerta. El cerebro produce un compuesto llamado feniletlamina, ésta a su vez da lugar a tres neurotransmisores más: la dopamina (responsable de la capacidad de desear algo), norepinefrina y la oxitocina (mensajero del deseo sexual) es por eso que cuando uno está enamorado podemos pasar interminables noches en vela hablando por teléfono o viendo las estrellas con nuestra pareja sin sentir cansancio. El efecto de la feniletlamina dura de 2 a 3 años, por lo que una vez transcurrido este tiempo llegamos a una nueva etapa llamada de pertenencia en donde encontramos un amor ya no tan pasional y arrebatado sino un amor que transmite seguridad, tranquilidad, estabilidad y paz.
Ojalá y en estos tiempos en que la cultura es desechable y en donde algunas veces solo buscamos un “amor” para festejar un día al año, nos tomemos un tiempo para entender que amar involucra mucho más seguir un mapa mental y dejarme llevar por una serie de reacciones químicas, involucra respeto, cuidados, comunicación, sinceridad porque lo químico se termina pero los sentimientos perduran para toda la vida.
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