martes, 29 de marzo de 2011

¿Quienes somos?


En Mayo del 2008 un equipo de profesionales de la salud arrancamos IFIT, Instituto de Formación Investigación y Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), con el propósito de realizar una labor preventiva, de detección, y de intervención de estas enfermedades.

Como parte de la prevención, en Noviembre del mismo año iniciamos la campaña intercolegial contra la anorexia, bulimia y obesidad “Alimenta tu corazón”. A lo largo del desarrollo de la campaña nos hemos dado cuenta de la importancia de brindar herramientas a los padres de familia para prevenir los TCA y otras problemáticas que se detonan durante la adolescencia por lo cual hemos creado IFITAF, Instituto de formación Investigación y Tratamiento del Adolescente y su Familia, con el cual abriremos un espacio más amplio para contribuir a que los adolescentes y sus familias tengan una mejor calidad de vida.

Una de las formas para lograr establecer contacto con los padres de familia y darles a conocer lo que los adolescentes viven hoy en día es a través de las conferencias impartidas en las escuelas. Para eso, hemos formado una red de conferencistas de diferentes disciplinas y corrientes psicológicas, con el fin de poder ofrecer una amplia variedad de temas.

Competencias que matan


Psic. Mónica urdapilleta

Últimamente, he escuchado de parte de las adolescentes acerca de un fenómeno que me parece alarmante. Me refiero al de la despiadada competencia que están viviendo con sus compañeros de clase.

Competir es una acción común entre los seres humanos, a veces benéfica y en ocasiones perjudicial. En el caso de las empresas, ayuda a que se eleve la calidad en el servicio y en el producto. En las personas, suele ser un motivador para salir adelante y lograr las metas personales. Sin embargo, en ocasiones, cuando la competencia tiene como único fin ser el mejor a pesar de lo que sea, entonces el riesgo puede ser muy alto.

Los adolescentes están compitiendo por asuntos que me parece no tienen mucha trascendencia en sus vidas, y que los está llevando a arriesgar mucho su salud física y mental. Por ejemplo, las chicas compiten por quién pesa menos, mide menos, o come menos. Una chica presume que sólo desayunó un yogurt con cereal, por lo que la que desayunó dos quesadillas se siente una obesa. Es entonces que al día siguiente, esta chica desayuna sólo yogurt para ganarle a su compañera -quien a su vez se sentirá avergonzada- y al día siguiente desayunará una manzana. Y así sucesivamente hasta llegar a no comer.

En el caso del peso y talla, igual compiten por el peso la que mide 1.60 m. que la que mide 1.50 m. La meta es pesar menos de 50 kg. En fin, ahora parece que el número deseado se ha reducido a 45 kg. Esta carrera por disminuir la ingestión y los números de la báscula y cinta métrica están resultando muy peligrosos, ya que pueden ser la antesala de la anorexia y bulimia.

Si detectas que alguno de tus hijos ha comenzado una carrera de este tipo, es importante hacer algo. Habrá que informar en la escuela sobre esta situación, ya que la competencia se está dando entre sus alumnos. Y lo más importante, reforzar con tus hijos que son valiosos y que no necesitan competir con nadie; pues ellos tienen muchas características que los hacen únicos. Las cuales, es recomendable mencionárselas con frecuencia.

Nuestros hijos pueden sobrevivir en ambientes difíciles cuando se sienten muy amados y aceptados por sus padres. Ese es su escudo protector. ¿Qué tan fuerte es el escudo de tus hijos?

VOCES DE UNA MUJER CON DEPRESIÓN

(Testimonios extraídos de la tesis de licenciatura de la Psicóloga Cendy Muñoz Galvez)

  • ¿Qué es la depresión?: “ Es una enfermedad del estado de ánimo que no se cura nada más con decir ¡échale ganas, tú puedes! […] se necesita un tratamiento psicológico y de fármacos…”
  • Un día con depresión: “… hasta el clima se siente diferente, mi casa era helada, sientes vacío todo, cualquier canción me hacía llorar, no hacía nada… encargaba comida hecha, a veces ni me bañaba, no me arreglaba...“
  • ¿Cómo te sientes al tener depresión?: “Te sientes en lo personal demasiado frágil, como si fueras un vaso delgaditito que con cualquier toque te rompes… si no lloras sientes que el agua te rompe”
  • Rol de la pareja durante el tratamiento: “Me está apoyando, me está teniendo paciencia en el proceso en que estoy, ahora puede entender por lo que estoy pasando”
  • Relación con los hijos al tener depresión: “Cuando estás deprimida te desconectas de muchas cosas, yo me desconecté de mis hijas, estaba pero no estaba, o sea, físicamente estaba pero mi mente no estaba con ellas”
  • Reacciones de los hijos ante el estado de ánimo bajo de la madre: “Mi hija mayor a cada rato me decía ¿por qué estás triste?, no estés triste. Me escribía muchas cartas, unas cartas muy tristes donde me dibujaba llorando”
  • Cambios en la relación de pareja a raíz de recibir tratamiento: “Me ayudó a poder hablar más claramente con mi pareja porque antes le mandaba mensajes dobles, decía una cosa pero quería decir otra”
  • Cambios en la relación con los hijos al haber recibido psicoterapia: “Ahora que estoy en terapia les doy su lugar, les pregunto qué quieren, les tengo más paciencia, no les grito; platico con ellas, aunque es muy difícil porque ellas me desconocen así, tienen que irse acostumbrando a esta nueva forma de ser de su mamá”
  • Cambios a nivel personal después del tratamiento: “Ya me doy tiempo para mí. Es un proceso largo pero creo que ahí la llevo. Me levanto todas las mañanas esforzándome por seguir adelante. Me veo al espejo y me digo que me quiero mucho y que me voy a seguir apoyando”.
  • La importancia de recibir tratamiento: “Si tratas la depresión a tiempo te puedes evitar muchísimos problemas en tu vida cotidiana. Es importante pedir ayuda cuando empiezas con síntomas… no hay que pensarlo ni dos veces porque de otra forma se puede caer en lo más profundo de la depresión”.

¿Tristeza?, ¡Alerta… Puede ser depresión!

Por: Psic. Mónica Urdapilleta Carrasco

La depresión es una enfermedad que cada día va en aumento. Según datos de la OMS en el año 2000 la depresión ocupó el cuarto lugar en la tabla de enfermedades causantes de discapacidad, pronosticando que para el 2020 esta enfermedad ocupará el segundo sitio. La gravedad de las anteriores cifras radica en la relación entre la depresión y el suicidio ya que actualmente, en el mundo, muere una persona cada 40 segundos, pudiéndose convertir esta cifra en algo dramático al poder morir en el 2020 una persona cada 20 segundos. La depresión no es tristeza, es una enfermedad del estado de ánimo que se caracteriza por una incapacidad para poder disfrutar la vida. Varios son los momentos en la vida en que se puede presentar la depresión: la muerte de un ser querido, la terminación de una relación afectiva, la pérdida de un empleo, la depresión posparto, la depresión de la mediana edad (la crisis de los 40´s) y el síndrome del nido vacío (cuando los hijos se van). En el caso de una pérdida, cuando la persona no vive el duelo y no comprende la carga afectiva que había depositado en la persona, situación o cosa perdida, entonces se puede pasar a una depresión mayor. Es decir, una persona puede perder a un ser querido y sentir que su vida ha perdido sentido, y es que la persona además de perder a su padre, madre, hermano, pareja… pudo haber perdido también al único familiar que tenía, a la persona con quien podía compartir gratos momentos, al ser con quien podía platicar sus más íntimos secretos, etc., Por lo anterior la depresión debe de ser tratada multidisciplinariamente ya que hay que considerar los aspectos psicológicos, sociales y fisiológicos de la misma y no sólo ser tratada con psicoterapia o medicamentos, sino con el tratamiento que la persona necesite para salir adelante del túnel por el que atraviesa.

DETECCIÓN

· Me siento triste

· Siento que no tengo perspectiva del futuro

· Siento que fallo más que una persona normal.

· No disfruto de las cosas como antes.

· Me siento culpable buena parte del tiempo.

· Estoy desilusionado de mí.

· Me critico por mi debilidad o por mis errores.

· Tengo pensamientos de muerte.

· Lloro más que antes.

· Me siento molesto o irritado más fácil que antes.

· Estoy menos interesado en otra gente que antes.

· Evito tomar más decisiones que antes.

· Me cuesta un esfuerzo extra empezar a hacer algo.

· No puedo dormir tan bien como antes.

· Me canso más fácil que antes.

· Mi apetito no es tan bueno como antes.

· Estoy menos interesado en el sexo que antes


Amor vs Frutas


Por: Psic. Brenda Covarrubias. En lo referente al amor, todos hemos sido víctimas de frases como: “El amor llega el día que menos te lo esperas”, “Todos tenemos una media naranja”, “Lo que pasa es que probablemente no estás lo suficientemente abiert@”; entre otras. Y nos preguntamos: ¿qué es eso que tengo, que nadie me dice, y aleja a los demás?

La expresión de la media naranja proviene de un mito griego. Se dice que los seres humanos eran mitad masculinos y mitad femeninos. Por este motivo, se volvieron muy desafiantes con los dioses; quienes decidieron matar a los humanos. Después, Zeus propuso que sería mejor cortarlos por la mitad; de manera que siguieran existiendo y adorándolos. Y así, cada “hombre” y “mujer” tomaron caminos distintos. A pesar de esta separación, cada mitad conservó algún recuerdo de la otra, y es por esto que andamos en busca de esa media naranja. Hay mitos trágicos, conmovedores, aterrantes e inspiradores; y este en particular suena muy hermoso: Pensar que al igual que yo, hay otro alguien buscándome y esperando ser encontrado. Pero, ¿dónde buscarlo? y ¿cómo reconocerlo? De aquí se desprenden muchas dudas que reactivan algunos focos de nuestra personalidad: nos ponemos paranoicos, desesperados, obsesivos o tristes, tratando de localizar a ese otro. Lo que quiero compartirles en este artículo, y que se cuestionen, es lo siguiente ¿En dónde está este amor del que tanto se habla: cuando no reconocemos nuestra “autonomía”, nuestra capacidad de sostenernos sin depender de otros, de no renunciar a nosotros mismos y sobretodo: de no sacrificarnos? Créanme que si no partimos de esto, esta búsqueda será tortuosa y probablemente sin un éxito auténtico o pleno. Ya que, el amor –por paradójico que suene- también incluye el sabernos y concebirnos como seres incompletos. Una vez logrado esto, podremos dar, recibir, compartir e intercambiar esas dosis y esa emoción que nos hace delirar y sí compete exclusivamente al amor.

“Amar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección” Antoine de Saint-Exupery

lunes, 28 de marzo de 2011

Amigos de la mercadotecnia


Por: Psic. Mónica Urdapilleta

Al saber que los temas del boletín para el mes de febrero eran “el amor y la amistad” por aquello del 14 de febrero, pensaba lo siguiente: ¡Cómo es posible que la mercadotecnia guíe nuestros afectos! El 10 de mayo celebramos a las madres, los demás días nos olvidamos de su valor. El 30 de abril volteamos a ver a los niños quienes normalmente viven casi como fantasmas en nuestras vidas. El 28 de agosto recordamos que existen nuestros abuelos. Y así sucede con muchos días más. Sin embargo re-signifiqué la existencia del día dedicado para cada persona o situación, ya que, tal es el acelere con el que muchos vivimos nuestros días que se nos olvida el valor de las personas que están a nuestro alrededor. Por otra parte, al ser tan inusual reconocer la importancia del otro en nuestra vida y mucho menos expresar nuestros sentimientos hacia aquella persona, pienso que no está de más la existencia del día de: la madre, el abuelo, el padre, el niño, la mujer, etc., etc., etc.

Así es que, aprovechemos el mes de febrero para agradecer a nuestros amigos y parejas todo lo que han aportado a nuestra vida. A través de una tarjeta (comprada o hecha por nosotros) podemos decir: te quiero, te amo, gracias… Con post-it podemos tapizar el carro de la persona que nos ha acompañado en muchos momentos de nuestra vida para decirle lo que hemos omitido durante tanto tiempo. Con un muñeco de peluche podemos dar a la persona muchos abrazos cuando ella los necesite. Y con unos chocolates le podremos expresar que nuestra vida es más dulce desde que está con nosotros… En fin, aprovechemos que la mercadotecnia nos recuerda que hay muchas personas valiosas a nuestro alrededor y digamos: ¡Te quiero o Te amo! desde el fondo de nuestro

Cuando la fuerza y la voluntad no funcionan por separado


Por: Psic. Brenda Covarrubias

Quisiera empezar este artículo con algunas definiciones que brinda el DRAE sobre la voluntad: Facultad de decidir y ordenar la propia conducta; libre determinación; elección de algo sin precepto o impulso externo que obligue a ello; ánimo de hacer algo. Ahora quisiera preguntarles ¿Con qué frecuencia nos sentimos tan decididos o libres para transformar nuestros pensamientos en acciones? La fuerza y la voluntad son dos conceptos virtuosísimos, pero escasamente trabajan en conjunto. Es decir, generalmente somos testigos del efecto de la “fuerza de voluntad” cuando tomamos decisiones cortas y rápidas. Una explicación a grandes rasgos para este fenómeno, se debe a que todo el tiempo hay impulsos que quieren satisfacerse, pero no siempre podemos otorgarnos ese placer. Esta demora hace que nuestro cuerpo y nuestra mente se sientan insatisfechos, molestos, o como decimos vulgarmente: “de malas”. Y es aquí cuando se complica que la voluntad por sí sola, pueda frenar estos impulsos, y brindarnos calma y tranquilidad. Otro principio sobre el que nos movemos, es el de realidad –y aunque suene paradójico, no siempre lo atendemos. Este principio nos reclama por que tomemos en cuenta las circunstancias, los tiempos y a las demás personas, de una manera más equitativa, objetiva o razonable; en función de que más adelante, nos aseguremos ese placer y realmente podamos satisfacer los impulsos de forma permanente. Reconocer nuestras ataduras no significa que no seamos libres, pero rendirnos ante los impulsos por pensar en frases como: “Es mi vida”, “Yo sabré lo que hago”, “Soy libre para hacer lo que quiera”, ¿no les suena más a que estamos actuamos de forma “voluntariosa”? Concepto que no tiene que ver con la pareja –fuerza y voluntad- a la que dedicamos este boletín.

¡Cena, fiesta y diversión en diciembre: remordimiento en enero!

Por: L.N. Ana Sofía Peralta Ponce.

Hay comidas de domingo y comidas de diario, comidas familiares y comidas de invitados; comidas con propiedades mágicas y comidas para la salud y la enfermedad.” En particular, la comida transmite el sentido del yo, actúa como medio de comunicación entre individuos y es fundamental para el establecimiento de la identidad cultural.
La comida lleva consigo un significado y constituye una forma fundamental de comunicación en la interacción de los individuos. En este contexto social, la comida es un foro para las expresiones de amor y atención y para los conflictos entre salud y placer, y es símbolo de las relaciones de poder en el seno de la familia. La elección de la comida no es tan simple como se piensa. La selección de los alimentos se produce dentro de una red de significados sociales. “Los nutriólogos sabemos que el paladar se entrena, que el sabor y el olor están sometidos al control cultural…”
En estas épocas decembrinas la mayoría de las familias se unen para festejar la Navidad en donde la cena es una de las partes más importantes de la celebración; comemos pavo, romeritos, ensalada de manzana, consomé, bacalao y el postre -que no puede faltar- desde un simple pastel hasta los clásicos buñuelos de rodilla enmielados, todo esto no se termina aquí, le continuamos hasta la rosca de reyes con chocolate y si la familia es muy tradicional con los tamales del día de la Candelaria.
Sin bien es importante que por lo menos una vez al año las familias se reúna y convivan, estas fiestas están llenas de significados, vemos alegría cuando los niños abren sus reglos, convivencia cuando la familia esta cenando reunida, diversión cuando pedimos posada, cantamos villancicos, rompemos las piñatas y hacemos juegos en la familia. Todo esto suena encantador y lleno de satisfacciones, lo único malo es cuando regresamos los primeros días de enero a nuestra rutina nos damos cuenta que ya no nos quedan los pantalones, no cierra la blusa y de pilón se brota una pequeña lonjita que nos hace sentir incomodos.
Por eso es necesario tener en cuenta que estas época llenas de preparaciones deliciosas no deben de significar un desenfreno en la cantidad de las comidas, como siempre lo hemos dicho podemos disfrutar de todos los platillos pero en cantidades o porciones moderadas. Sino además de hacer el clásico propósito de año nuevo de “voy a meterme al gimnasio” y que del remordimiento pagamos todo el año y luego ni lo utilizamos, no vamos quedando con ese peso de más que puede llegar al punto de preocuparnos y hacernos sentir mal. Así que cuidado con la cantidad de lo que comes, disfruta las fiestas y sobre todo disfruta y convive con tu familia

Anorexia: Ausencia de Apetito


Psic. Mónica Urdapilleta
Este mes dedicamos el Boletín para hablar de la anorexia nerviosa, una enfermedad que sin darnos cuenta se ha introducido fuertemente en la vida de los adolescentes. Anorexia significa entre otras cosas “ausencia de apetito”. Podríamos entonces creer que lo que le sucede a las personas que la padecen es que no tienen hambre, lo cual no es necesariamente cierto. Lo que sí sucede es que tienen ausencia/falta del deseo de vida. La pregunta que tendríamos que hacernos como sociedad es: ¿qué está sucediendo que algunos de nuestros adolescentes no quieren vivir?.
Cuando le realizo esta pregunta a los adolescentes me contestan que es más fácil estar muerto a vivir sintiendo tanta soledad. Nuestros chicos necesitan ser alimentados emocionalmente para estar satisfechos de atención, amor, escucha, comprensión. Necesitan ser vistos por lo que son y no por sus calificaciones o estética corporal.
Los padres de familia necesitamos vernos a nosotros mismos para saber qué tan nutridos estamos física y emocionalmente como para poder nutrir a nuestros hijos.
Si notamos que nosotros también tenemos en ocasiones ausencia de apetito por el alimento o la vida, es recomendable pedir ayuda ya que nadie da lo que no tiene.
Vale la pena estar bien para poder disfrutar de la vida. Existen muchas cosas por disfrutar, pero sin deseo de vida, por más rica que esté la comida o por más cosas que se tengan, la vida y la comida simplemente no saben a nada.