lunes, 4 de abril de 2011

Nutrición en la Adolescencia


Por L.N. Ana Sofía Peralta Ponce N.C.

La adolescencia es una etapa de la vida que va entre los 11 y 19 años, se divide en dos fases: la adolescencia temprana 12 a 14 años y la adolescencia tardía 15 a 19 años. En esta etapa ocurren cambio físicos, sociales y psicológicos con el objetivo de transformar al niño en un adulto. La pubertad se encarga de describir los cambios físicos que harán que el futuro adulto tenga la capacidad de reproducirse. Hay que tener en cuenta que en esta etapa los adolescentes gana el 20% de la talla que van a tener como adultos (8 cm en la mujer y 10 cm en los hombres) y el 50% de peso. En el caso de las mujeres, durante la primera fase de la adolescencia, la ganancia de peso es de 2 Kg. por año. En los varones el peso va de 100 a 200 g. por año. Las necesidades energéticas de los adolescentes se calculan de acuerdo a la edad, sexo, peso, talla y actividad física (sedentaria, leve, moderada, alta). En México la herramienta que utilizamos para aprender como debe ser la distribución, las cantidades y las necesidades de los alimentos se llama “El Plato del buen comer”. Esta herramienta divide y describe los alimentos es tres grupos principales: suficientes cereales, leguminosas y pocas alimentos de origen animal y muchas frutas y verduras. Garantizándonos así siempre tener una alimentación adecuada. Las carnes aportan proteínas de buena calidad, hierro y zinc; necesarios para el crecimiento, el desarrollo del sistema inmunológico y para prevenir enfermedades como la anemia. La leche y quesos aportan vitamina D y calcio necesarios para la formación de huesos y dientes. La frutas y verduras son ricas en vitaminas y minerales, así como en fibra lo que nos asegura un correcto funcionamiento de tracto gastrointestinal. Los cereales (pan, arroz, pastas, etc.) nos aportan fibra, energía, vitaminas y minerales que nos van a permitir llevar a cabo todas nuestras actividades diarias. Las grasas nos ayudan a proteger nuestros órganos, tienen una relación estrecha con las hormonas y también nos aportan energía.

Una buena alimentación, junto con ejercicio y una adecuada ingesta de agua, nos garantizan el adecuado desarrollo y crecimiento de nuestros adolescentes.

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