lunes 4 de abril de 2011

Anorexia y Nutrición

Por L.N. Ana Sofía Peralta Ponce N.C.

Muchos pacientes son llevados a la consulta nutricional por papás, familiares o amigos que están preocupados porque su ser querido no está comiendo bien o lo que ellos consideran “suficiente”, Notan que está demacrado, sin energía, que duerme mucho y ha cambiado sus actividades sociales. Como todo esto creen que esta relacionado con la “mala alimentación” le piden al nutriólogo que le de una orientación al paciente para que sepa como combinar los alimentos, qué cantidades y cuántas porciones le corresponden al día, buscando que estén sanos y no tenga miedo de engordar.

En el mejor de los casos con esto es suficiente - desgraciadamente éstos casos son muy pocos-, durante la consulto y después de la evaluación clínica y antropométrica (toma de las circunferencias y pliegues de grasa corporales) se hace un diagnóstico y se le comunica al paciente los excesos o deficiencias que pueden llegar a afectar seriamente su estado de salud; pero ¿Qué pasa si con esta evidencia no basta para convencer al paciente de que necesita preocuparse por su cuerpo?, ¿Qué pasa si no entiende que esa perfecta estructura formada por huesos, músculos, órganos y piel entre otras miles de cosas más necesita de energía y materia prima para seguir funcionando? Y aun peor ¿Qué pasa si ni siquiera le interesa seguir viviendo?.

Cuando estamos cerca de una persona que creemos que padece anorexia, no debemos de quedarnos callados, ni esperar a que pase el tiempo para saber cuales fueron los resultados del tratamiento nutricional. Debemos entender que el tratamiento para estos pacientes es multidisciplinarlo y que cada día que pase cuenta mucho.

Éstas son algunas características fáciles de identificar en personas que padecen Anorexia:

· Disminución de los depósitos de grasa.

· Disminución de la masa muscular.

· Amenorrea (ausencia del periodo menstrual).

· Sequedad de piel.

· Cabello, fino, seco y quebradizo.

· Caída de cabello.

· Uñas amarillas y quebradizas.

· Deshidratación.

· Postura encorvada.

Hay cosas en la vida de las que no se puede dudar , pedir ayuda sobre todo cuando nuestra vida o la de otros está en peligro es una de ellas.

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