Por: Psic. María de los Ángeles

Ser mujer es uno de los retos más grandes que nos da la vida, nos lleva a descubrir un mundo impresionante de sorpresas y cambios constantes.
La mujer es un ser que se está formando y creando día con día, por eso es importante una apertura constante a las sorpresas que la vida nos presenta.
Ser mujer significa conjugar muchas cosas: inteligencia, ternura, sensibilidad, entrega a los demás como hija, como hermana, como novia, compañera, madre y porque no; profesionista. Todas tenemos una gran energía y esa fuerza que nos caracteriza para llevar a cabo tantas actividades como la vida nos demande y además tener tiempo para compartir con una pareja.
Uno de los privilegios más grandes, es tener la capacidad de crear una vida, de traer seres humanos al mundo y apoyarlos en su formación y crecimiento para que después ellos puedan volar solos y tener una vida propia, encontrando así su realización y felicidad.
Lograr todo esto se dice fácil, pero qué lucha y esfuerzo permanente demanda de las mujeres. Cuanto amor y lágrimas quedan en el camino recorrido.
Es por eso que debemos congratularnos con la naturaleza por el privilegio de haber sido mujeres, por constituir el eje sobre el cual gira la vida afectiva de la humanidad, ya que sin nosotras el mundo no existiría, vale la pena sostener a los hijos, luchar por sus parejas y desarrollar su propia vida.
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