lunes, 4 de abril de 2011

¿Por qué soy mujer?

Por L.N. Ana Sofía Peralta Ponce N.C.

Las mujeres siempre hemos desempeñado un rol muy importante en nuestra sociedad, muchas veces este rol va de la mano con características físicas que en pasadas generaciones o porque no aún ahora nos dan más o menos “valor”; por ejemplo anteriormente se creía que una mujer de caderas anchas y grandes pechos sería muy buena para parir y amamantar niños por lo que los cuerpos voluptuosos llenos de curvas y anchas caderas eran muy atractivos para el género opuesto. Pero no todo el “valor” de la mujer consistía en esto, sino también en su capacidad para poder tener hijos varones que le dieran trascendencia al apellido paterno, así que cuando una mujer solo tenía hijos mujeres podía llegar a ser devaluada y repudiada por su esposo y su familia.

Los avances en la ciencia nos han permitido saber, que la capacidad para tener hijos sanos de una mujer no depende de pechos voluminosos ni caderas anchas y mucho menos depende de ella el sexo que los hijos vallan a tener, se sabe con seguridad que todos los seres humanos poseemos una carga genética heredada una parte de nuestra madre y la otra de nuestro padre, dentro de la cual está la determinación del sexo.

Un óvulo femenino siempre contiene un cromosoma X para la determinación de sexo, pero un espermatozoide masculino puede tener un cromosoma X o uno Y para la misma determinación, así que si dos cromosomas X se junta tenemos un bebe que será mujer y sin un cromosoma X y un Y se juntan tendremos un bebe varón.

En estos tiempos donde aún vemos discriminación para las mujeres por su capacidad de procreación, deberíamos de ponernos a pensar que lo de menos es si el bebe es mujer u hombre, sino darle un hogar donde los roles estén bien definidos y el respeto a la comunicación permitan un buen desarrollo social.


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