Por: L.N. Ana Sofía Peralta Ponce.
Hay comidas de domingo y comidas de diario, comidas familiares y comidas de invitados; comidas con propiedades mágicas y comidas para la salud y la enfermedad.” En particular, la comida transmite el sentido del yo, actúa como medio de comunicación entre individuos y es fundamental para el establecimiento de la identidad cultural.
La comida lleva consigo un significado y constituye una forma fundamental de comunicación en la interacción de los individuos. En este contexto social, la comida es un foro para las expresiones de amor y atención y para los conflictos entre salud y placer, y es símbolo de las relaciones de poder en el seno de la familia. La elección de la comida no es tan simple como se piensa. La selección de los alimentos se produce dentro de una red de significados sociales. “Los nutriólogos sabemos que el paladar se entrena, que el sabor y el olor están sometidos al control cultural…”

En estas épocas decembrinas la mayoría de las familias se unen para festejar la Navidad en donde la cena es una de las partes más importantes de la celebración; comemos pavo, romeritos, ensalada de manzana, consomé, bacalao y el postre -que no puede faltar- desde un simple pastel hasta los clásicos buñuelos de rodilla enmielados, todo esto no se termina aquí, le continuamos hasta la rosca de reyes con chocolate y si la familia es muy tradicional con los tamales del día de la Candelaria.
Sin bien es importante que por lo menos una vez al año las familias se reúna y convivan, estas fiestas están llenas de significados, vemos alegría cuando los niños abren sus reglos, convivencia cuando la familia esta cenando reunida, diversión cuando pedimos posada, cantamos villancicos, rompemos las piñatas y hacemos juegos en la familia. Todo esto suena encantador y lleno de satisfacciones, lo único malo es cuando regresamos los primeros días de enero a nuestra rutina nos damos cuenta que ya no nos quedan los pantalones, no cierra la blusa y de pilón se brota una pequeña lonjita que nos hace sentir incomodos.
Por eso es necesario tener en cuenta que estas época llenas de preparaciones deliciosas no deben de significar un desenfreno en la cantidad de las comidas, como siempre lo hemos dicho podemos disfrutar de todos los platillos pero en cantidades o porciones moderadas. Sino además de hacer el clásico propósito de año nuevo de “voy a meterme al gimnasio” y que del remordimiento pagamos todo el año y luego ni lo utilizamos, no vamos quedando con ese peso de más que puede llegar al punto de preocuparnos y hacernos sentir mal. Así que cuidado con la cantidad de lo que comes, disfruta las fiestas y sobre todo disfruta y convive con tu familia
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