martes 29 de marzo de 2011

Competencias que matan


Psic. Mónica urdapilleta

Últimamente, he escuchado de parte de las adolescentes acerca de un fenómeno que me parece alarmante. Me refiero al de la despiadada competencia que están viviendo con sus compañeros de clase.

Competir es una acción común entre los seres humanos, a veces benéfica y en ocasiones perjudicial. En el caso de las empresas, ayuda a que se eleve la calidad en el servicio y en el producto. En las personas, suele ser un motivador para salir adelante y lograr las metas personales. Sin embargo, en ocasiones, cuando la competencia tiene como único fin ser el mejor a pesar de lo que sea, entonces el riesgo puede ser muy alto.

Los adolescentes están compitiendo por asuntos que me parece no tienen mucha trascendencia en sus vidas, y que los está llevando a arriesgar mucho su salud física y mental. Por ejemplo, las chicas compiten por quién pesa menos, mide menos, o come menos. Una chica presume que sólo desayunó un yogurt con cereal, por lo que la que desayunó dos quesadillas se siente una obesa. Es entonces que al día siguiente, esta chica desayuna sólo yogurt para ganarle a su compañera -quien a su vez se sentirá avergonzada- y al día siguiente desayunará una manzana. Y así sucesivamente hasta llegar a no comer.

En el caso del peso y talla, igual compiten por el peso la que mide 1.60 m. que la que mide 1.50 m. La meta es pesar menos de 50 kg. En fin, ahora parece que el número deseado se ha reducido a 45 kg. Esta carrera por disminuir la ingestión y los números de la báscula y cinta métrica están resultando muy peligrosos, ya que pueden ser la antesala de la anorexia y bulimia.

Si detectas que alguno de tus hijos ha comenzado una carrera de este tipo, es importante hacer algo. Habrá que informar en la escuela sobre esta situación, ya que la competencia se está dando entre sus alumnos. Y lo más importante, reforzar con tus hijos que son valiosos y que no necesitan competir con nadie; pues ellos tienen muchas características que los hacen únicos. Las cuales, es recomendable mencionárselas con frecuencia.

Nuestros hijos pueden sobrevivir en ambientes difíciles cuando se sienten muy amados y aceptados por sus padres. Ese es su escudo protector. ¿Qué tan fuerte es el escudo de tus hijos?

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