viernes, 11 de septiembre de 2009

PRIMERA NOCHE DE DIÁLOGOS ENTRE PADRES



8 de septiembre del 2009

Hoy iniciamos nuestra primera noche de diálogos. Agradezco enormemente la participación de las psicoterapeutas Rosario Villarreal y Yamine Malacón. De igual manera valoro mucho la asistencia de los padres de familia que nos enriquecieron con sus preguntas y comentarios. Personalmente aprendí mucho te todos y me siento con más herramientas para ser mejor mamá.

Nunca imaginé la cantidad de preguntas que íbamos a responder las 3 terapeutas. Interrogantes de todo tipo dieron vida a esta noche de diálogos.

Algunas de las preguntas: ¿A qué edad puede decidir un niño? ¿Y si el niño dice que él quiere otra cosa diferente entre las que se le dio a elegir? ¿Los niños manipulan? ¿Si un niño no quiere comer algún alimento que se le preparó se le debe de permitir no ingerirlo? ¿Y si un niño te dice que no lo quieres porque no le estás permitiendo hacer lo que él quiere? ¿Es normal que te pongas celoso porque uno de tus hijos prefiere a tu pareja?

Espero que tanto Rosario como Yamine escriban en el blog para incluir las respuestas que ellas dieron. Por el momento escribiré mis reflexiones ante algunas de las preguntas.

¿Si un niño no quiere comer algún alimento que se le preparó se le debe de permitir no ingerirlo?
Todo depende de su edad y del propósito de que ingiera algún alimento. Como anotación importante, nos puede ayudar mucho a tomar decisiones con respecto a la educación de nuestros hijos, preguntarnos cuál es el objetivo de lo que estamos haciendo. Siguiendo el ejemplo anterior:
- Si nuestro hijo es pequeño y se encuentra en la etapa de probar alimentos, hay que insistirle en que los pruebe, ya que muchos dicen “no me gusta” antes de probarlos. Recordemos que el paladar se va educando, por eso es importante que desde bebés eduquemos su paladar y les demos a probar gran variedad de alimentos, claro, con la supervisión del pediatra. En esta situación, el objetivo es que el niño conozca varios sabores y los acepte poco a poco, por lo tanto insistimos en que los ingiera.
- Si nuestro hijo no quiere comer varios alimentos… Esta es una situación que me han planteado varias mamás al finalizar las conferencias. Aquí tendríamos que ver qué tanto tiempo le dedicamos a ese niño, cuando era bebé, a que fuera conociendo varios alimentos. Cuando los niños crecen se vuelven más quisquillosos y evalúan el alimento de acuerdo a lo que ven y huelen, antes de probarlo. También tendríamos que evaluar la actitud que nosotros teníamos o tenemos al darles de comer, ya que cuando la mamá está estresada coincide con que el niño no quiere comer y cierra la boca o avienta la comida. Y mientras más nos enojamos, más se opone el niño a ingerir el alimento. Digamos que empieza una lucha de poder, y ¿qué creen? normalmente gana el niño porque la mamá se desespera y le dice ¡estás castigado!, aunque finalmente no le cumpla el castigo. Una posible opción es que presentemos los alimentos en el plato de una manera agradable a la vista. Le podemos dar el alimento en pequeñas porciones hasta que lo acepte en su totalidad. Y bueno, hay que ser firmes en que sí se lo tiene que comer. Quiero hacer otra anotación: es válido que existan algunos alimentos que no nos gusten… En ese caso, podemos intercambiar el alimento por otro que contenga los mismos nutrientes. Aquí podemos observar que el objetivo sería que el niño se nutra, por eso se pueden hacer intercambios.

¿Y si un niño te dice que no lo quieres porque no le estás permitiendo hacer lo que él quiere?
Me encantó la respuesta que dio Rosario. Decía que de repente nos parece muy simple decirle a los niños que “no los queremos” cuando hacen algo que no nos agrada. Sé que lo decimos sin pensarlo o tal vez de broma, pero el niño lo va integrando en su pensar y sentir. Por eso muchas veces cuando los regañamos nos dicen que los estamos regañando porque no los queremos… Tenemos que cuidar mucho lo que decimos… Rosario agregaba que también se nos hace muy simple decirles “tontos”, “mensos”, “gorda”, “tú eres el culpable” ¡Aguas papás! Porque así se va formando el autoconcepto y se los juro que en terapia tardamos mucho tiempo en que se den cuenta de que no son ni tontos, ni mensos, ni gordas, ni culpables de lo que les pasa a ellos o a sus papás.

Cuando ponemos un castigo o negamos un permiso, el amor no se discute, les tenemos que decir que los amamos y que lo que estamos haciendo tiene que ver con su educación. Y cuando nos hacen enojar, tenemos que contar hasta 100000000000000 si es necesario, pero no se vale insultarlos, agredirlos, ni ponernos a discutir a su nivel… recordemos que somos sus padres, y los padres contienen, sostienen y forman.

¿Es normal que te pongas celoso porque uno de tus hijos prefiere a tu pareja?
Híjole… qué pregunta… Y cuando la respondo se sorprenden quienes me la preguntan. La realidad es que es de lo más normal, pero no siempre sano. Las niñas idealizan a su papá y los niños a su mamá. ¿Recuerdan haber escuchado alguna vez a una niña decirle a su papá que cuando ella crezca se van a casar? Esto se debe a que para la niña no hay más hombre que su papá. Y muchas veces el papá responde de manera muy simple: ¡sí hijita! Y bueno… la niña se lo cree y por eso pelea a su mamá… Digamos que la niña se enoja cuando el papá le da un beso a su mamá y viceversa. Y entonces la mamá a veces se pone celosa (muy en el fondo del inconsciente, porque casi ninguna lo acepta aunque suceda) de que su hija sea la adoración de su esposo. Ah y eso mismo sucede con los niños y las mamás. ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Decirle a la niña: “no hija, mi esposa es tu mamá, tú eres mi princesa y algún día te encontrarás a tu príncipe”. Y cuando la niña se enoja cuando el papá le da un beso a la mamá, el papá le dice: tu mamá es mi esposa y los esposos se dan besos, pero a ti también te quiero porque eres mi hijita y a ti te doy un beso en la mejilla. Y si la mamá se pone celosa, pues lo acepta… digo, antes ella era la única en la vida del marido, y ahora al esposo se le iluminan los ojos cuando ve a su hija. ¡Qué padre! Quiere decir que la quiere mucho. Si yo como mamá siento algo extraño, como celitos, pues muy fácil, le digo a mi esposo: “amorcito, ¿me chiqueas?” Y listo. Bueno no es tan sencillo… tal vez más adelante hablemos más al respecto.

¡Qué maravilla haber tenido un espacio para charlar sobre la educación de nuestros hijos! Me da gusto saber que acaba de iniciar un grupo interesado en saber más sobre la educación de sus hijos para ayudarlos a crecer lo más sanos posibles. Me maravillé cuando supe que estaba presente en el instituto una pareja que no tiene hijos…

Te invito a los próximos “Diálogos entre Padres” Si no puedes ir, participa en este blog y si quieres sugerir otra fecha y horario para realizarlos, con gusto escucharé tus sugerencias.

Hasta la próxima…

Psic. Mónica Urdapilleta Carrasco

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