Desde hace 8 años atiendo a personas con trastornos de la conducta alimentaria. Sin yo imaginármelo, la vida me llevó a atender en psicoterapia a adolescentes. Al principio no entendía su mundo, me costaba trabajo traducir lo que me querían decir con sus conductas de rebeldía. Sin embargo, empecé a comprender que detrás de esa persona “insoportable” (como dicen los padres) había alguien con mucho dolor, tristeza, ganas de vivir y no saber cómo… y sobre todo alguien que se sentía totalmente solo y vacío en un mundo lleno de gente y de cosas materiales.
Ahora, amo trabajar con adolescentes, me parece que su mundo es fascinante y lleno de misterios por descubrir. Tienen tanta energía y no saben qué hacer con ella… Viven tantas emociones que los asustan… Y sobre todo, necesitan tanto a sus padres y no saben cómo llamar su atención y acercarse a ellos…
La vida ahora me marca paralelamente otro rumbo… ya no sólo tratar a personas con anorexia, bulimia o comer compulsivo, sino prestar atención a una labor preventiva de éstas y muchas otras situaciones problemáticas que enfrentan los adolescentes hoy en día.
Mi mirada se dirige a los padres de familia, aquellos que como yo inician la “aventura de ser padres” o que ya se encuentran en la turbulenta adolescencia de sus hijos.
Inicio estos “Diálogos entre Padres” porque nunca está de más saber qué hacer y qué no hacer en la educación de nuestros hijos. La mamá de una paciente me decía que tal vez su hija no se habría enfermado si ella hubiera estudiado psicología. La realidad es que estudiar psicología o pedagogía no garantiza a la persona ser infalible como padre o madre. Yo soy psicóloga y estudie una maestría en psicoterapia, sin embargo me auxilio de otras personas para educar lo mejor posible a mi hija. Me parece que lo que más nos puede ayudar a los padres para “regarla lo menos posible” con nuestros hijos, es ser humildes al reconocer que no siempre sabemos qué hacer con ellos y pedir apoyo, y por otra parte, sanar las heridas del pasado para no repetir con nuestros hijos lo que tanto nos lastimó a nosotros.
Mi sueño es que la felicidad sea el común denominador en los miembros de la sociedad, ya que el aumento de la depresión, las adicciones y los suicidios nos están expresando de alguna manera que las personas se encuentran cada vez más solas e insatisfechas con su vida.
Las historias que escucho en psicoterapia son muy tristes y dolorosas. Mis pacientes adolescentes no saben qué hacer con su vida y lo que piden a gritos es la atención de sus padres a través de afecto y de límites. A ti papá o mamá que estás leyendo estas líneas, te invito a ser parte de la nueva generación de padres de familia que VALORAMOS nuestro rol de padre o madre y que nos comprometemos al 100% con la educación de nuestros hijos.
A nombre de tus hijos, te agradezco tu interés por aprender más de ellos y te doy la más cordial bienvenida a estos “Diálogos entre Padres”. Que los disfrutes. Psic. Mónica Urdapilleta Carrasco
Ahora, amo trabajar con adolescentes, me parece que su mundo es fascinante y lleno de misterios por descubrir. Tienen tanta energía y no saben qué hacer con ella… Viven tantas emociones que los asustan… Y sobre todo, necesitan tanto a sus padres y no saben cómo llamar su atención y acercarse a ellos…
La vida ahora me marca paralelamente otro rumbo… ya no sólo tratar a personas con anorexia, bulimia o comer compulsivo, sino prestar atención a una labor preventiva de éstas y muchas otras situaciones problemáticas que enfrentan los adolescentes hoy en día.
Mi mirada se dirige a los padres de familia, aquellos que como yo inician la “aventura de ser padres” o que ya se encuentran en la turbulenta adolescencia de sus hijos.
Inicio estos “Diálogos entre Padres” porque nunca está de más saber qué hacer y qué no hacer en la educación de nuestros hijos. La mamá de una paciente me decía que tal vez su hija no se habría enfermado si ella hubiera estudiado psicología. La realidad es que estudiar psicología o pedagogía no garantiza a la persona ser infalible como padre o madre. Yo soy psicóloga y estudie una maestría en psicoterapia, sin embargo me auxilio de otras personas para educar lo mejor posible a mi hija. Me parece que lo que más nos puede ayudar a los padres para “regarla lo menos posible” con nuestros hijos, es ser humildes al reconocer que no siempre sabemos qué hacer con ellos y pedir apoyo, y por otra parte, sanar las heridas del pasado para no repetir con nuestros hijos lo que tanto nos lastimó a nosotros.
Mi sueño es que la felicidad sea el común denominador en los miembros de la sociedad, ya que el aumento de la depresión, las adicciones y los suicidios nos están expresando de alguna manera que las personas se encuentran cada vez más solas e insatisfechas con su vida.
Las historias que escucho en psicoterapia son muy tristes y dolorosas. Mis pacientes adolescentes no saben qué hacer con su vida y lo que piden a gritos es la atención de sus padres a través de afecto y de límites. A ti papá o mamá que estás leyendo estas líneas, te invito a ser parte de la nueva generación de padres de familia que VALORAMOS nuestro rol de padre o madre y que nos comprometemos al 100% con la educación de nuestros hijos.
A nombre de tus hijos, te agradezco tu interés por aprender más de ellos y te doy la más cordial bienvenida a estos “Diálogos entre Padres”. Que los disfrutes. Psic. Mónica Urdapilleta Carrasco
Querida Mónica:
ResponderEliminarEs excelente leer los motivos de este blog y más bien de tu trabajo.
Yo te diré que si hay algo que amo, es trabajar con adolescentes y que ha sido un largo camino poder llegar al nivel de comunicación que ahora tengo con ellos, incluidos mis cuatro hijos. Soy en verdad muy afortunada.
Leyéndote, recordé dos ocasiones en que me encontraba en una junta para padres de alumnos con bajo desempeño escolar; una de mis hijas pasaba por una situación difícil (ahora, hace apenas unas semanas, sabemos que lo que tiene es déficit de atención).
En estas juntas, escuché dos cosas que me dejaron helada: la primera, sólo había reclamos y reproches por parte de los padres... yo me dije "¡un momento! si estoy aquí es por que algo dejé de hacer yo". Estaba realmente enojada escuchando a los papás con su larga lista sin mirar ni una sola vez hacia dentro de ellos mismos.
La segunda, en otra junta de estas, hicieron equipos y haciendo una actividad, las mamás (mujeres) llegaron a la conclusión de que aquellas mamás que se llevaban bien con sus hijos y que incluso iban al cine (por mencionar algo) con ellos y sus amigos era porque no habían tenido adolescencia y ahora la querían vivir con ellos.
Por supuesto que monté en cólera, quizá soy muy, muy afortunada de tener años trabajando con jóvenes; por otro lado, yo recuerdo haber vivido una adolescencia a plenitud, disfruté muchas cosas, sufrí otras tantas, perdí, gané ¡claro que tuve adolescencia! Por otro lado, alguien me enseñó que nunca debía olvidar que yo había sido adolescente como una manera de poder reconocer en los ojos del otro a ese otro adolescente y también me enseñaron que debe una aprender a mantener el espíritu joven.
Ocasionalmente voy al cine con los hijos y sus amigos, ocasionalmente vienen a casa y jugamos, ocasionalmente (como el viernes pasado) llegué con Lucerito a una crepería y ¡sorpresa! cayeron David mi hijo y sus amigos y todos comimos crepas, platicamos y nos reímos (casi todos son mis alumnos y no olvido mi rol de profesora), finalmente los dejé a todos pues iban al cine y yo fui a casa muy feliz del tiempo pasado con todos mis chavos.
Mónica, te deseo mucho éxito en tu trabajo, en tus proyectos, en tu proyecto de vida. Ojalá que muchos papás se acerquen y recuerden que un adolescente necesita ser acompañado pero no a partir de lo que nosostros -papás- podemos necesitar sino más bien ellos.
Te mando un abrazo, te quiero mucho.